EL ARTE DE LA MODERNIDAD

Por Laura Gómez Pisciotti

El arte moderno, es el arte de la diversidad del pensamiento individual y liberal. Se manifiesta como un producto asentado plenamente en la percepción del artista sobre su realidad social. A partir de la época Napoleónica y de las nuevas ideas emancipadoras en Francia y Europa, se gesta en la conciencia del hombre moderno la posibilidad  de vivir de manera crítica frente a su entorno; de reflexionar sobre los sucesos y los fenómenos de su vida cotidiana. La filosofía planteó nuevos paradigmas morales y nuevas formas del pensamiento y del conocimiento, la política, la religión, la ciencia y el arte, se transformaron al tiempo con los sucesos que acontecieron a lo largo de la época.

Las guerras, las invasiones, las postguerras y las revoluciones sociales, la transformación urbana, la soledad y angustia serían el motor de las ideas de la nueva era del hombre, época de contrastes y de ambigüedades en la conciencia de los seres, por un lado el culto a la individualidad y al pensamiento de la voluntad con Nietzsche y por el otro, el pensamiento colectivo y de las masas por Marx y los socialistas, sin olvidar mencionar a los anarquistas. Para Marx el individuo es cuerpo y materia que se articula a la maquinaria del sistema de producción y a la sociedad, para Nietzsche es un ser capaz de liberarse de los sistemas sociales y morales.

La unión del socialismo y las ideas de Voluntad de Nietzsche, darían como resultado la peor masacre hacia la humanidad, la cometida por el partido nacional socialista Nazi, que a su vez desplegaría un trastorno en el pensamiento humano durante su postguerra. Aunque bien, esto no concluye que la mezcla de estas dos tendencias del pensamiento; el individual y el social, den como resultado este tipo de ideologías y pensamientos.

 

Las artes también oscilaron en la ambigüedad del concepto de la libertad, que generó estas dos tendencias morales, la de la necesidad de involucrar al sujeto a una realidad social o la de involucrarlo en una realidad personal, de esta última tendencia tenemos como ejemplo la obra de Van Gogh: "Van Gogh entendía la pintura como vía de modificar la sociedad y como vehículo de salvación personal. Se enfrenta desde una óptica muy personal a una vida que para él resulta frustrante. Los niveles que alcanzó le llevaron al suicidio, en una de sus últimas cartas manifiesta abiertamente cómo la pintura le estaba llevando a la destrucción". [1] La obra de Van Gogh, busca impregnar una percepción muy propia del mundo, indagando así mismo nuevas formas de abstracción y de percepción del color y de la emoción. Esto le despersonaliza del mundo real y le genera trastornos que se involucrarían también en su oficio de artista y su reflexión sobre la estética moderna, su legado, parte de unas nuevas técnicas a un nuevo concepto de la realidad humana, la de la imaginación como vía de escape a la marginación social o intelectual.

 

Consecuentemente, en el Spleen de París Baudelaire también nos expondría otra  perspectiva complementaria al sentimiento moderno del hombre y del artista, a través de un nuevo sentimiento poético, el de la desolación y la angustia, nos dibuja la relación del hombre con los nuevos espacios urbanos y las nuevas ciudades de concreto, con los nuevos dilemas existenciales que rigen allí. "Un gacetillero filántropo me dice que la soledad es mala para el hombre; y en apoyo de su tesis cita, como todos los incrédulos, palabras de los padres de la Iglesia. / Sé que el Demonio frecuenta gustoso los lugares áridos, y que el espíritu del asesinato y de la lubricidad se inflama maravillosamente en las soledades. Pero sería posible que esta soledad sólo fuese peligrosa para el alma ociosa y divagadora, que la puebla con sus pasiones y con sus quimeras".[2] Baudelaire, describe el estado existencial del hombre moderno, su llamada crisis moral y su percepción desahuciada de dogmas y doctrinas frente al mundo.

El arte que evolucionó en la modernidad, se mantuvo influenciado por cada postura moral y filosófica de la historia, la de la libertad social y la de la libertad individual, es posible decir que cada proceso histórico afectó la libertad desde cualquiera de estas concepciones. Antítesis de estas posturas de la individualidad de Van Gogh y de Baudelaire, algunos otros artistas y pensadores como Tolstoi plantearon que el hombre es libre en la medida en que se adapta a su entorno y aprovecha las limitaciones de éste para su existencia, o como Walt Whitman, que propondría una obra contrastada a la libertad individual, poniendo al hombre en relación armoniosa con las demás sociedades.

 

Hasta nuestros días, la historia moderna no resuelve en cuál es la mejor perspectiva filosófica para abordar las doctrinas morales, políticas, sociales y culturales. El arte se ha visto impregnado de la conciencia  individual y la percepción del artista sobre los fenómenos de cada época correspondiente a la vida moderna. Sería posible afirmar que el arte moderno es el arte de las posibilidades individuales para sincretizar un fenómeno, frente a la realidad del artista mismo y de su existencia, o a la realidad social que se le impone al nacer. Aún hoy, es incomprensible la condición moderna del ser, las posibilidades infinitas de la existencia y por tanto de la imaginación, pero es posible determinar que el hombre moderno, que tenga conciencia de su existencia, es un hombre angustiado y desde allí busca encontrar el lugar del que forma parte y del cuál es pieza fundamental. 

 


 

[1] http://www.spanisharts.com/history/del_impres_s.XX/neoimpresionismo/van_gogh.html

[2] http://www.elortiba.org/baude.html